Mariano Moreno: Representación de los hacendados.

Mariano Moreno

 

¡Qué grandes personajes ha visto nacer el panorama literario argentino! Borges, Cortázar, Sábato, Saer… son solo algunos, los más conocidos. En esta entrada haremos un recorrido comenzando un poco más atrás, nada menos que en la figura de Mariano Moreno, 

 

Primeras producciones literarias en la etapa colonial

Nunca me gustó estudiar Historia, pero siempre me pareció mucho más útil y enriquecedor aprender historia desde un punto de vista transversal, por ejemplo a través de la literatura (o el cine y el arte) de la época.

Buenos Aires fue fundada dos veces, fue asediada por la hambruna y el canibalismo entre sus primeros conquistadores europeos, fue codiciada e invadida por los ingleses. Las invasiones inglesas permitieron a los pobladores formarse una consciencia rioplatense, una identidad propia. Después de todo, si podemos contra los ingleses, si somos capaces de echar a esa gente de nuestras tierras… ¿Por qué no seremos capaces de liberarnos de los colonos españoles, de iniciar un proyecto de país?

En este contexto, la literatura de principios de siglo XIX nos transmite este espíritu libertario. Pero si hay algo que somos, nosotros los argentinos, es contradictorios y así lo fue la incipiente literatura. Porque mientras este espíritu patriótico emergía contra España, la cultura colonial todavía se filtraba en la literatura local: Góngora y Quevedo, Calderón y Jovellanos. El estilo barroco gongorista todavía dominaba, aunque ya empezaban a percibirse las ideas ilustradas.

Mariano Moreno.

De esta época destacan los “poetas de la revolución” (que de revolucionarios mucho no tenían) con temáticas militares y patrióticas, con un estilo conservador. Voy a destacar principalmente a Mariano Moreno (1786-1824), quien escribió obras como Representación de los hacendados. Se trata de un informe económico que describe la situación del momento. Se pide a Cisneros que permita el libre comercio con los ingleses (ya que el Virreinato sólo podía comerciar con España, lo que dañaba su economía y favorecía el contrabando). Los hacendados, a quienes Moreno representa, son los agricultores y ganaderos que querían (necesitaban) el libre comercio. Este grupo se enfrentaba a los comerciantes, que se beneficiaban del contrabando y estaban interesados en que éste siguiera; a ellos Mariano Moreno los repudia, reprochándoles que sólo se interesan por su bolsillo y no por el bien común. 

Sus verdaderas ideas son que siga el contrabando, que el erario continúe aniquilado, que los hacendados perezcan en la miseria, y que el gobierno obre milagros para que ellos disfruten tranquilamente las ganancias de un giro clandestino

Resulta interesante su postura frente a las políticas económicas de empréstitos a modo de recuperación económica. Para Moreno, los empréstitos no solucionan nada… son algo así como pan para hoy y hambre para mañana.

Todas las naciones, en los apuros de sus rentas, han probado el arbitrio de los empréstitos, y todas han conocido a su propia costa, que es un recurso miserable con que se consuman los males que se intentaban remediar

Fe ciega en el libre comercio parece fundamentar la tesis morenista, aunque muchas veces en el texto se refleja la condición de ser ésta una especie de mal menor al que hay que acudir.  Moreno lo veía claro y propio del sentido común: ¿Por qué motivo no importar aquello que no se produce? ¿Por qué no exportar aquello que se produce en exceso?

Sí, Señor, la justicia pide en el día que gocemos un comercio igual al de los demás pueblos que forman la monarquía española que integramos

Por otra parte, Mariano Moreno fue también un firme defensor del libre pensamiento y la libertad de expresión. En Sobre la libertad de escribir, nos advierte que si se hacen callar las voces sabias de una comunidad, se terminará por cometer los mismos errores que nuestros padres.

Si se oponen restricciones al discurso, vegetará el espíritu como la materia; y el error, la mentira, la preocupación, el fanatismo y el embrutecimiento, harán la divisa de los pueblos, y causarán para siempre su abatimiento, su ruina y su miseria.

El mensaje liberal de Moreno resuena todavía en la historia nacional. Y más aun junto a las incontables derrotas y malsabores de nuestros gobiernos, que han ultrajado las palabras libertad  e igualdad de mil maneras diferenes.

La libertad de los pueblos no consiste en palabras, ni debe existir en los papeles solamente. Cualquier déspota puede obligar a sus esclavos a que canten himnos a la libertad (…). Si deseamos que los pueblos sean libres, observemos religiosamente el sagrado dogma de la igualdad. ¿Si me considero igual a mis conciudadanos, por qué me he de presentar de un modo que les enseñe que son menos que yo? Mi superioridad sólo existe en el acto de ejercer la magistratura, que se me ha confiado; en las demás funciones de la sociedad soy un ciudadano, sin derecho a otras consideraciones, que las que merezca por mis virtudes.

 

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