Las bestias de Julio Cortázar. Reseña de “Bestiario”.

Sin título

Siempre me pareció que no es posible leer a Julio Cortázar sin mirar de otra manera, cambiar el punto de vista, ajustar la realidad a la imaginación y no al revés.

En esta entrada analizamos el libro de cuentos BESTIARIO de Julio Cortázar, publicado en 1951 y que contiene, uno de mis cuentos favoritos: Casa tomada (se abrirá en nueva ventana)

¿Es difícil entender a Cortázar? Es probable. Pero también me parece que Bestiario  es una buena manera de empezar a entenderlo (no se vaya usted a Rayuela tan rápido, ¡hombre!). Porque con Bestiario es posible empezar a ver cómo operan las reglas de lo fantástico. Y no… no se trata del género fantástico a lo Tolkien; sino de un género que concibe el elemento extraño como algo intrínseco a la realidad cotidiana.

Así, podemos ver a personajes haciendo su vida, viviendo su día a día y cumpliendo sus rutinas. Y en el momento menos esperado, Cortázar introducirá en la historia un elemento que nos deja atónitos, que no tiene sentido para esa mirada convencional, que exige una deformación visual por nuestra parte. Este elemento todo lo cambia, todo lo perturba y todo lo determinará a partir de ahora.

“…en vez de buscar una definición preceptiva de lo que es lo fantástico, en la literatura o fuera de ella, yo pienso que es mejor que cada uno de ustedes, como lo hago yo mismo, consulte su propio mundo interior, sus propias vivencias, y se plantee personalmente el problema de esas situaciones, de esas irrupciones, de esas llamadas coincidencias en que de golpe nuestra inteligencia y nuestra sensibilidad tienen la impresión de que las leyes, a que obedecemos habitualmente, no se cumplen del todo o se están cumpliendo de una manera parcial, o están dando su lugar a una excepción”. (J. Cortázar, 1973)

Y en este mundo de lo fantástico casi como accidente, casi como algo con lo que se tropieza en el día a día, los personajes cortazarianos de Bestiario (y de otros textos del mismo autor) van a tener que elegir qué hacer. O lo aceptan, para vivir felizmente; o lo niegan, para luchar contra él y expulsarlo de sus vidas (lo que traerá sufrimiento, porque lo fantástico es siempre invencible). Esto recuerda también un poco a Kafka y a Poe.

Por todo ello, el género en el que suele enmarcarse a Cortázar es el llamado realismo fantástico o realismo mágico. Esta nomenclatura implica que lo fantástico está inserto en la vida cotidiana y se revela en cada uno de nosotros con los hechos raros que nos puedan ocurrir, las excepciones, las casualidades, la contradicción, la paradoja, etc (como podemos ver claramente en este microrrelato  de Cortazar – Se abrirá en nueva pestaña).

Con Bestiario, comprobamos que existe un hilo conductor en cada cuento. Todos estos, nos hablan de lo mismo. La situaciones son angustiosas, preocupantes, graves y extremas. La actitud de las personas ante ellas es vital y va a determinar un final feliz (los menos) o desgraciado.

Una aproximación a algunas bestias

Si bien pueden hacerse infinitas lecturas de los textos de Bestiario, se esbozará a continuación un intento de aproximarnos a ellos en sus aspectos temáticos, formales y significantes.

¿Por qué “Bestiario”? Según lo que me pude informar antes de leer el libro, parece ser que la palabra Bestiario antiguamente se utilizaba para hablar de colecciones literarias sobre animales reales o imaginarios, con funciones metafóricas para hablar del hombre. Por tanto Bestiario es un compendio de las pasiones humanas. Y ese es, de hecho, el elemento común de todo el libro, a pesar de que se trate de cuentos independientes entre sí: el mundo inconsciente. Esto decía su autor sobre Bestiario: .

Los personajes pueden estar vivos, pueden comunicarle algo al lector, pero si se analiza bien —es como los cuentos de Borges— los personajes son marionetas al servicio de la acción fantástica (…). Cuentos en que los personajes están situados, cada uno de ellos, pero no son lo determinante del cuento (J. Cortázar, 1997).

 

En el cuento Ómnibus (ver cuento completo aquí),  una joven pasajera de un autobús urbano empieza a ser excluida y tratada con violencia por los demás pasajeros durante todo el trayecto. En este lugar, va a encontrar la compañía de un joven amable con quien soportará su desgracia. En este texto, el elemento fantástico se explica por leyes naturales (no hay ningún elemento fuera de esas leyes) pero se dirigen hacia una experiencia surrealista. Y de esta manera, Cortázar nos revela la angustia de no ser aceptado por el otro, incluso de ser oprimida socialmente,  en una sociedad con una profunda carencia de empatía, con elementos de incomunicación y por tanto de soledad. 

La exclusión se presenta por un hecho insólito: Dentro del ómnibus, las personas llevan flores porque van al cementerio. Pero la personaje principal no lleva flores. Esto hace que la miren mal, la estigmatizan. Ella no vive esto como una persona rebelde puede vivir el hecho de ser diferente de la sociedad, sino que lo vive con angustia. Como cuando alguien es discriminado por su raza, su nacionalidad o cualquier otro aspecto. Ella no se da cuenta, no es consciente de ser diferente, sino hasta que se lo hacen notar. Ella no busca saltarse las normas (la norma es llevar flores), sino que lo hace “sin querer”. De hecho, lo primero que hace el personaje al bajarse del ómnibus es comprar las dichosas flores.

En Cartas a una señorita en París, se nos muestra una situación irrisoria: un señor no puede parar de vomitar… ¡Conejitos! Este señor está muy angustiado por este hecho. Necesita normalidad en su vida. Quiere y no quiere que la gente se entere de este problema, pero en cualquier caso, él lo narra con total normalidad. La actitud del personaje lo lleva a buscar romper con este orden da las cosas. Debe convivir con este orden, con mucho sufrimiento. Lejos de querer matar a los conejitos, el personaje los mira con cierta ternura. Lo que ocurre es que estos animales, al crecer se vuelven feos; son la bestia que representa el autoritarismo, el poder, que delimitan la vida del hombre y le quitan libertad para hacer cosas. De hecho, este cuento puede leerse como una lectura crítica hacia los tiempos modernos en que todo es inestable y reina la incertidumbre: El personaje se ha mudado unas cuantas veces y se siente desorientado.  La impresión que deja al lector es de vivir en una profunda soledad.

He cerrado tantas maletas en mi vida, me he pasado tantas horas haciendo equipajes que no llevaban a ninguna parte, que el jueves día de la mudanza fue un día lleno de sombras y correas, porque cuando yo veo las correas de las valijas es como si viera sombras, elementos de un látigo que me azota indirectamente, de la manera más sutil y más horrible” (personaje narrador en Cartas a una señorita en  París)

Como nos revela el final (que no voy a desvelar), se nos transmite la idea de que es imposible el equilibrio.  Vivimos en la ambigüedad total y  “Ah, querida Andrée, qué difícil oponerse, aun aceptándolo con entera sumisión del propio ser, al orden minucioso que una mujer instaura en su liviana residencia”. ¿Cómo se puede buscar la estabilidad de un orden al que uno se opone?

En Lejana, se nos presenta a un personaje dividido (literalmente) en dos personas diferentes. Una mujer sabe que tiene una doble en otra parte del mundo y la siente, la percibe. La joven es argentina y se llama Alina Reyes. La otra joven percibida es, en realidad, muy diferente a ella y vive en Europa. Vive una realidad profundamente diferente en cuanto a clase social y situaciones de vida. Me parece increíble el nivel de detallismo de Cortázar incluso para elegir el nombre de la personaje principal (Alina… ¿alienación?). La joven Alina va a iniciar la búsqueda de su otro yo, porque se siente incompleta o incómoda con este “elemento fantástico”.

Es todo muy simbólico y muy metafórico en este cuento.  Incluyendo ese puente que deberá cruzar Alina para encontrarse con su doble. Los ejes Argentina – Europa también se muestran en este cuento (y en otros más) de Bestiario (¿Revelan quizás un estado interno, escindido, del autor, en un desdoblamiento de la identidad en este sentido?). Hay un cambio de foco en el relato: Cortázar pasa de la primera persona a la tercera persona, con un narrador omnisciente. Esto descoloca y creo que sólo autores como él pueden permitirse el lujo de hacerlo y que quede bien. En cualquier caso, Lejana es una historia sobre la identidad en un sentido amplio.

 

Casa tomada, mi cuento favorito

Cada lector/a tendrá su hijo predilecto en Bestiario. El mío es Casa tomada, casi por una cuestión nostálgica. Lo leí desde pequeña, en la escuela, y desde entonces no he podido sacármelo de la cabeza. Por eso, me voy a permitir extenderme un poco más con él.

En Casa tomada, vemos cómo dos hermanos viven en una casa antigua que es poco a poco usurpada por unos extraños a los que no se nos presenta. Es una toma paulatina: las fuerzas extrañas van tomando poco a poco la casa, hasta expulsar a los hermanos de forma total. Y la historia nos sumerge en una gran desesperación: nos dan ganas de sacudir a los personajes, de pedirles que luchen por su casa, que hagan algo. Pero ellos viven esta experiencia de una manera surrealista, como siendo testigos de lo que ocurre sin oponer apenas resistencia más que una tenue evitación. Esa actitud de los personajes, la incertidumbre y el no saber de qué usurpadores se está hablando, crean la tensión del relato. Las fuerzas que toman la casa no son mostradas. Ellas son el elemento fantástico del cuento y representan una de las “bestias” de Bestiario, es decir, las pasiones humanas que traen sufrimiento psíquico.

Muchas cosas se han dicho sobre Casa tomada. Se ha dicho, por ejemplo, que se trata de una metáfora sobre el peronismo, ideología que avanza y usurpa al país. En una entrevista a Julio Cortázar (ver entrevista completa– minuto 44:47 – se abrirá en nueva pestaña) se le pregunta al autor respecto a estas interpretaciones múltiples. Cortázar admite todas las interpretaciones, pero afirma que Casa tomada emana de un sueño que el autor tuvo. Y los sueños, como los cuentos de Cortázar, admiten múltiples interpretaciones.

La casa da seguridad a los personajes y el avance de los extraños nos da la sensación de que los personajes van quedando a la deriva, desamparados, en un espacio inseguro como es la ciudad (sucia, mugrienta). Estos personajes deberán salir de un espacio que les brinda seguridad, para abrirse a la incertidumbre del exterior.

Una frase que me impactó mucho de Casa tomada es “Se puede vivir sin pensar”. Y es que los personajes viven sin pensar. No analizan lo que está ocurriendo, no toman acción. Ella, recreada en la actividad de tejer; él, centrado en leer literatura francesa. No toman conciencia de lo que ocurre a su alrededor, por lo menos no la conciencia que deberían ante la gravedad del asunto. Por todo ello, Casa tomada es un cuento que nos habla del mundo interior y del peligro que conlleva no poder salir de él; de lo difícil que es salir de esas zonas de comodidad o seguridad.

 

 

 

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