Ulises hacia el inframundo y más allá…

La muerte es, admitámoslo, uno de los grandes motores del arte. Los griegos lo supieron reflejar en su obra literaria. Las concepciones sobre el significado de la muerte son también variables en el tiempo o entre las distintas culturas. Te invito a indagar sobre estas cuestiones en esta entrada.

Morir para renacer.

¿Qué puede llevar a un ser humano hacia las profundidades del inframundo, la morada de los muertos? El héroe homérico podría haberse quedado junto a Circe, con todos los lujos que ofrece el amor de una diosa. Pero en contra de eso, eligió bajar hacia lo más profundo y arriesgar su vida y la de sus hombres, por la remota posibilidad de volver a su Ítaca.

No es la aventura lo que mueve a Ulises hasta allí. Es la desesperación y el deseo de llegar a los brazos de su esposa Penélope y su hijo Telémaco. Descender al inframundo se le presenta como única alternativa posible de cumplir este deseo. No está exento de miedo. Quizás por eso, ya desde el inicio del Canto XI, nos revela Ulises la entrada a las aguas divinas en las que “con vivo dolor derramábamos llanto abundante“.

Nadie había advertido a Ulises que el camino sería tan difícil. Simbólicamente hablando, bajar hacia la morada de los muertos debe ser también como morirse un poco. No dejo de pensar que, durante el tramo de tiempo en que Ulises estuvo en el Hades conversando con diversas almas en pena, él mismo estuvo también muerto. Pero Ulises, a diferencia del resto de las almas, volvió de entre los muertos. Puede decirse que renació, más sabio, más decidido y con mejor predisposición para afrontar su cometido.

La morada de los muertos y la muerte como un enorme pesar.

La morada de los muertos, el inframundo, el Hades…

Pero, ¿qué es el Hades? Los griegos antiguos utilizaban este nombre para referirse a la morada de los muertos y también al Dios que representaba ese mundoEl dios Hades (o Plutón, para los amigos romanos) en la tradición mitológica, era el hijo de Cronos y Rea que salió bastante mal parado en el reparto del pastel cósmico: mientras a sus hermanos les tocó el gobierno del cielo (Zeus) y el mar (Posidón), al pobre Hades se le adjudica el gobierno del inframundo.  

Hay que recordar que el Hades como inframundo, no es sinónimo del infierno cristiano. En realidad, el Hades era la única morada de las almas si bien existían en sus instalaciones zonas como el Tártaro, más profundas y tétricas donde las almas estaban expuestas a un mayor grado de sufrimiento. Pero, en general, las almas en el Hades distan mucho de estar en paz o felices al más puro estilo Jardín del Edén

Primeros pasos de Ulises en el inframundo.

Allí abajo, nuestro héroe se encuentra con una serie de personajes con quien intercambia algunas palabras o a quienes observa desde cierta distancia. Homero sabe crear en este canto una atmósfera conmovedora, donde el tema de la muerte y la nostalgia por lo perdido son los tópicos principales. El tono de evocación predomina durante todo el canto. 

Lo primero que se encuentra en el camino es la ciudad de los cimeriossiempre envueltos en nubes y en bruma“, hombres que viven en una noche constante y que sirven como antesala al Hades. A pie, Ulises y sus hombres costearon el océano (probablemente el Mar Muerto) e hicieron libaciones y sacrificios a los muertos. Atraídos por la sangre de los animales, fueron apareciendo algunas almas. 

“Del Érebo entonces se reunieron surgiendo las almas privadas de vida, desposadas, mancebos, ancianos con mil pesadumbres, tiernas jóvenes idas allá con la pena primera; muchos hombres heridos por lanza de bronce, guerreros que dejaron su vida en la lid con sus armas sangrantes” (Ulises en Canto XI)

Se sabe que uno de los valores más importantes para los griegos era el honor y el reconocimiento de los guerreros que pierden la vida durante el combate. Para los griegos antiguos, la muerte era honrosa si nos tomaba luchando contra el enemigo. Sin embargo, ninguno de los héroes troyanos que aparecen en el inframundo parece estar demasiado contento por haber muerto heroicamente. De hecho, les importaba bien poco la manera en que la muerte tomó sus almas porque lo que se resalta es el componente trágico del estado en que se encuentran.

Me encantaría poder saber cuál era la concepción de la muerte que tenía un griego del siglo VIII a. C. Si nos atenemos a los textos homéricos, habrá que concluir que ambas concepciones, tanto la del honor y como la del dramatismo alrededor de la figura del alma en pena, convivían. La muerte es vista, muchas veces, desde estos textos como la imposibilidad de actuar. La madre de Ulises no lo reconoce, ni siquiera lo registra, hasta que él le ofrece sangre para beber. Eso permite a su difunta madre retomar algunas facultades cognitivas.   

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