Reseña de Cronopios y famas: Parte 4 (matar hormigas en Roma)

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Instrucciones para matar hormigas en Roma es un interesante —y algo oscuro—texto de Cortázar en sus Historias de cronopios y famas. En esta breve entrada te explico mi interpretación y reflexión a partir de su lectura.

 

Instrucciones para matar hormigas en Roma parece un texto complejo, difícil de entender, que demuestra una vez más que para comprender a Cortázar hay que buscar una interpretación que trascienda la mera literalidad. Las hormigas no son hormigas, Roma no es sólo Roma.

 “Las hormigas se comerán Roma, está dicho. Entre las lajas andan; loba, ¿qué carrera de piedras preciosas te secciona la garganta?”

Bien, admitimos que las hormigas no son hormigas; que Roma no es Roma. ¿Qué puede comerse a una ciudad? ¿Qué puede devorarla con tanta fuerza? La loba de  Roma simboliza la fundación de dicha ciudad. Aquello en lo que se funda algo es aquello en lo que se basa, los pilares o las bases de algo.

¿Qué puede despedazar lo que simboliza la fundación de una ciudad (la loba de Roma)? Se entiende así que las hormigas son los contravalores, la moral y las normas pero en un sentido represor y paralizante. La historia de toda ciudad se circunscribe en medio de mecanismos represivos.

Los relatos anteriores de Historias de cronopios y famas ya nos estuvieron alertando sobre los peligros del no cuestionamiento de las cosas que nos rodean. En Instrucciones para matar hormigas… se habla de un tipo especial de no-cuestionamiento. Todo acto cotidiano y automatizado coarta la libertad, en el sentido en que se convierte en estructura.  La estructura a cuestionar ahora es la que conforman “los camafeos temblorosos que en plena noche mascullan la historia, las dinastías y las conmemoraciones”.

¿Cómo organizar un rito de salvación, para precavernos de las hormigas? Hay que buscar las fuentes, la orientación de las fuentes, los orígenes. Solamente hay que buscarlas bien, dice Cortázar, y allí donde las encontremos, sobre el mapa de la ciudad, habrá que remarcarlas con un claro contraste de colores. Contrastar es también poner en duda, diferenciar, verificar si algo es correcto o si se corresponde con la realidad. Yo veo en este breve texto, el consejo del autor de ser críticos con la Historia (que está llena de rojo, de sangre, de sufrimiento).

Esta tarea genética (en el sentido de ir hacia el origen) no resulta tan compleja. Pero sí lo es, dice Cortázar, la tarea de horadar la piedra, de trastabillar diría yo el suelo en el que se asienta nuestra cultura y forma de pensar. Es curioso que para esta labor destructiva no se requieran odios ni resentimientos: se requieren paciencia y una vigilia enamorada.  Y de la destrucción de aquello que ya no sirve, tendrá que emanar lo nuevo, lo bello. Así, en este sentido y no en otro, es que entiendo yo lo siguiente:

“…hasta que de tanto susurro verde, de tanto gorgotear como de flores, vayan naciendo las direcciones, las confluencias, las otras calles, las vivas”.

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2 thoughts on “Reseña de Cronopios y famas: Parte 4 (matar hormigas en Roma)

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