Reseña de Cronopios y famas: Parte 6 (Ocupaciones raras)

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Ocupaciones raras es la segunda parte del libro Historias de cronopios y de famas. En esta entrada comentamos algunas reflexiones a partir de su lectura.

Ocupaciones raras: un análisis general

Se puede decir que en esta segunda parte, el hilo conductor de las historias es el tema de la familia. Ya en Manual de instrucciones, primera parte de la obra, veíamos la característica principal de la escritura de Cortázar: la alteración de un orden establecido, la tendencia a poner en duda lo obvio, lo cotidiano, lo no-pensable.

La primera advertencia que hacemos cuando entramos en las Ocupaciones raras, es que esta segunda parte es bastante diferente a la primera. Si en aquella Cortázar nos presenta un compendio de instrucciones para transitar lo cotidiano, utilizando textos bastante neutros donde no es posible hablar de relato, de historia o cuento (ya que no existe una estructura como tal), ahora en esta segunda parte el autor nos trae una serie de historias donde ya se pueden dibujar unos personajes.

Sigue existiendo el afán cuestionador de lo cotidiano, pero ahora centrándose en el funcionamiento social cuya unidad mínima es la familia. En Ocupaciones raras, Cortázar crea personajes que ponen en duda la lógica racional de cómo funciona el mundo. Los personajes son miembros de familias con gustos, formas de pensar que nos resultan totalmente insólitas.

Los relatos que incluye esta segunda parte del libro son los siguientes: 

  • Simulacros
  • Etiqueta y prelaciones
  • Correos y telecomunicaciones
  • Pérdida y recuperación del pelo
  • Tía en dificultades
  • Tía explicada o no
  • Los posatigres
  • Conducta en los velorios

 

Una crítica al pragmatismo

“Somos una familia rara. En este país donde las cosas se hacen por obligación o por fanfarronería, nos gustan las ocupaciones libres, las tareas porque sí, los simulacros que no sirven para nada.” (Simulacros, Cortázar)

En Simulacros, se evidencia que construir un patíbulo en el patio no es una labor muy común en una familia porteña. Por eso los vecinos empiezan a escandalizarse y hasta un policía pretende indagar qué es lo que está pasando en aquella casa de la calle Humboldt. Pero construir un patíbulo no tiene nada de malo (ni de útil, ni de lógico) y la familia hace destacar la firme decisión de construirlo, porque lo único que la ley prohíbe es su puesta en uso. ¿Qué tiene de malo construir un patíbulo? Lo cierto es que su construcción pone muy nervioso al vecindario. Es interesante ver cómo este nerviosismo, esta presión social, no hace que la familia se retracte.

¿Y por qué todo tiene que tener una finalidad? ¿Por qué todo hay que hacerlo en vistas hacia algo? ¿Acaso no se puede hacer algo sin más, por el simple gusto de hacerlo, por el simple deseo de hacer algo juntos? Esta familia se opone al pragmatismo cotidiano. Las historias de Ocupaciones raras reivindican el componente lúdico de la vida y resaltan que esto es provocador porque genera escándalos en la sociedad.

“El lunes una parte de la familia se fue a sus respectivos empleos y ocupaciones, ya que de algo hay que morir” (Simulacros)

Esta frase me encanta porque es ironía pura que sirve para ejemplificar el pragmatismo de la vida que nos rodea. La ironía está en la alteración de la lógica de la frase, donde todos hubiéramos escrito la palabra vivir en vez de la palabra morir. Pero hacer algo que no nos gusta, que no deseamos hacer, simplemente por la obligación de hacerlo es verdaderamente morir. En Etiqueta y prelaciones, la ironía se utiliza para cuestionarse los conceptos de buen gusto, de vulgaridad. Para ello se invierte lo que se considera vulgar y lo que se considera de buen gusto.

Algo similar ocurre en Correos y telecomunicaciones. Una familia se ocupa del manejo de una oficina de correos y decide otorgar a este negocio una nueva manera de trabajar: regalan globos a los clientes, ornamentan los paquetes, hacían giros a lugares insólitos como Purmamarca…

Película”Esperando la carroza” (Arg) – Feroz parodia de las relaciones familiares.

En Conducta en los velorios, la crítica se dirige a la hipocresía que rodea la familia y que Cortázar evidencia con ironía en la historia de una familia que se adueña de un velorio ajeno.

Conducta en los velorios es una auténtica parodia… ¡A mí me recuerda mucho a la película Esperando la carroza!

Cortázar dibuja casi siempre en sus obras dos órdenes o planos de la realidad: el orden cerrado de la lógica racional (la lógica de una secretaria eficiente en su trabajo) y la lógica abierta y caótica que desordena y que es la vida misma aunque nos empecinemos en darle un sentido más limpio y organizado (el hombre que quería escribir como le diera la real gana, sin la supervisión de la secretaria).

Lo mismo observamos en Pérdida y recuperación del pelo, donde también existe esta crítica hacia el pragmatismo. Se plantea aquí la posibilidad de generar una obsesión divertida que consiste en encontrar un pelo que se ha caído por la boca del lavabo. Un ejemplo de cómo se pueden crear historias por el mero placer de crearlas, alejados de la utilidad de una regla de tres simple.

El miedo a la muerte

Existen en Ocupaciones raras, relatos que se encuentran dentro de la lógica establecida en el mundo real pero que presentan elementos disruptivos, elementos que nos resultan muy extraños y que no logramos encajar.

Esto es lo que pasa en Tía en dificultades y en su continuación Tía explicada o no. La tía tiene un problema llamativo, que es el miedo atroz a caerse de espaldas. Este relato pone en el centro a los miedos más irracionales. No hay necesidad de tenerle miedo a algo tan absurdo, especialmente cuando toda la familia se ofrece para ayudar a Tía a levantarse en caso de una caída. Pero este miedo va más allá, porque es en verdad el miedo a morirse.

En Tía en dificultades, los familiares van entendiendo de a poco el miedo de Tía y descubren su significado en la imagen de una cucaracha caída de espaldas que no logra enderezarse pese a estar rodeada de otras cucarachas que la miran pero no hacen nada por levantarla. Esta alegoría sirve para ejemplificar el terror de la muerte. En lo personal, leer Tía en dificultades me hizo pensar en el miedo a la soledad. En un primer momento no pensé en la muerte, sino en la soledad más extrema (que es más o menos lo mismo) y en la conciencia de Tía del hecho de que las personas estamos solas, aunque nos rodeemos de seres queridos.

En la segunda parte, Tía explicada o no, se profundiza más en este temor. El narrador no comprende el temor de Tía porque cree que la posición que ella tanto teme (estar de espaldas) es de la más cómoda y natural. ¡Claro que lo es! Pero finalmente logra entenderla:

“Es curioso que a mí estar de espaldas me resulte la posición más natural, y a veces sospecho que mi tía le tiene horror por eso. Yo la encuentro perfecta, y creo que en el fondo es la más cómoda. Sí, he dicho bien: en el fondo, bien en el fondo, de espaldas. Hasta me da un poco de miedo, algo que no consigo explicar. Cómo me gustaría ser como ella, y cómo no puedo”

En este párrafo se comprende todo. La posición de espaldas es la más cómoda y natural… en el fondo (en el fondo de la tierra).   

Los posatigres: desafíos, alteración del orden establecido.

¿Qué demonios es un posatigres? Se trata de una palabra inventada por el autor y conforme vamos leyendo este relato, nos vuelve locos como lectores esa pregunta, la intriga de no saber qué demonios es un posatigres. Este relato me parece de los más complejos del libro y con mayores posibilidades de interpretación. Explicaré brevemente lo que yo he considerado a leerlo. Para entender este relato tuve que utilizar fuentes externas que me ayuden un poco a pensar y a relacionar conceptos de diferentes libros de Cortázar.

Ya en Bestiario, aparecía la figura del tigre como de un animal con mucha fuerza, como una imagen que simbolizaba el poder desestabilizador de un orden familiar organizado. El tigre era el caos, representaba los elementos que alteraban el equilibrio y que podían generar también mayores cambios familiares. En Los posatigres, vemos a una familia cuyo mayor afán es convertirse en posatigres. También me parece interesante que mientras en Bestiario, la presencia del tigre se vivía desde una perspectiva oculta y misteriosa, con un gran miedo por parte de los personajes principales, aquí en Historias de cronopios… la presencia de los tigres son un desafío para la familia, son algo de lo que la familia casi que se enorgullece.

“el hecho en sí de posar el tigre no es importante, sino que la ceremonia se cumpla hasta el final sin transgresión…” (Los posatigres, Cortázar)

¿Y qué es posar a un tigre? Yo creo que tiene que ver con dominarlo. Entonces se trataría de los intentos de la familia por dominar y controlar las fuerzas más complejas que la realidad impone. Lo que importa es la actitud de la familia (esto otra vez postula el huir del pragmatismo, de las acciones tendentes a un fin; implica el valor de la acción por sí misma, por el propio acto de vivir).

Esta familia rechaza la inacción, se vuelca a vivir intensamente. Para esta familia de posatigres, es necesario que el tigre más o menos acepte ser posado. No quieren forzar las cosas, no quieren ir en contra del curso vital, simplemente quieren divertirse un poco, jugar a vivir, pero quieren hacerlo juntos (en Bestiario, esta imagen no se da porque la familia está dividida y el miedo puede explicarse también por eso).

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