Cronopios, famas y esperanzas: Parte 7 (última reseña)

cropped-790x20031.jpg

Reseña final de este gran libro de relatos y textos varios de Julio Cortázar. En esta ocasión nos centramos en la última sección del libro: Historias de cronopios y de famas. 
Imagen de Revista cultural Tarántula

Vamos llegando al final de esta gran reseña que se compone de varias entradas. No podía ser de otra manera, para un libro como Historias de cronopios y de famas, libro integrado por varias secciones y cada una de ellas con varios relatos (o textos, o como quieran llamarlos…). La última parte del libro de Cortázar, son por fin sus historias de cronopios y famas. Yo he llegado a esta parte con un gran entusiasmo, no sin haber disfrutado muchísimo las anteriores secciones.

La primera vez que oí hablar de estos seres extraños que Cortázar crea, fue por boca del propio escritor argentino quien explicó en esta entrevista de sobra conocida cómo se le vinieron a la imaginación dichos cronopios y famas. Fue en un teatro, en el descanso de la mitad de la obra.

“Yo he estado en París en 1952, creo, y fui a un concierto en el teatro de Champs- Elysées donde había un gran homenaje a Igor Stravinsky, uno de los músicos que me han marcado a lo largo de mi vida. Y yo estaba muy conmovido viendo a Stravinsky (…) y vino el entreacto y todo el mundo salió a tomar café (…) y me quedé completamente solo en ese inmenso teatro (…). De golpe, tuve la sensación de que había en el aire personajes indefinibles, una especie de globos (…), muy divertidos y muy amigos (…) y su nombre eran cronopios (…)”

(J. Cortázar, entrevista citada)

No me cansaré de repetir que cualquier lector inocente que intente hacer una lectura rápida de Cortázar, terminará fracasando en su intento por entender algo de lo que lee. Los textos del escritor, ya hemos dicho en otras entradas, que son complejos.

Historias de cronopios…empieza por plantearnos un relato llamado Costumbres de los Famas, donde el autor nos trae muchos términos que son inventados por él y que no permiten seguir la lectura con facilidad. Destaco de este capítulo del libro, dos cosas constantes en la literatura cortazariana:

  • Hay una tendencia a naturalizar lo extraño: se parte de la idea de que el lector ya entiende, presupone lo extraño del relato y lo asimila como común y cotidiano (se lo introduce a la lógica convencional).
  • Tanto se naturaliza todo, que no se nos da una introducción sobre qué es un fama, qué es un cronopio, qué es una esperanza… se crea un lenguaje paralelo, que personalmente me recuerda mucho al lenguaje de los sueños.

Los cronopios han sido asociados a las siguientes características: ingenuidad, desorden, caos, sensibilidad, rareza, ideales. Por eso, quizás, son quienes logran apiadarse de los famas. Los famas son rígidos, organizados, sentenciosos y desubicados, groseros, egoístas y egocéntricos (y un tanto insoportables: si te encuentras con un fama, no te libras de él fácilmente; en cambio sí es posible librarse rápido de un cronopio). Las esperanzas son algo intermedio, son seres más simples, ignorantes y aburridos.

Nos resulta extraño que los famas y los cronopios logren cierta síntesis. En la lógica alternativa que se crea aquí, pareciera que las famas y los cronopios son tan diferentes, y sin embargo al final del relato los cronopios se compadecen de las famas y existe comunicación entre ellos. Yo creo que en este primer acercamiento a los cronopios y los famas, Cortázar está asentando las bases para crear un estado emocional en el lector, una sensación más que una búsqueda de sentido.

En  Viajes, vemos cómo los famas son organizados y precavidos, tienen costumbres cautelosas. Los cronopios tienen mala suerte, siempre llegan tarde a todos lados. Cronopios y famas parecen vivir en tiempos distintos, donde los famas salen siempre ventajosos porque tienen más tiempo. Sin embargo, los cronopios muchas veces “no se desaniman porque creen firmemente que estas cosas les ocurren a todos”. Son idealistas, y siguen creyendo en el mundo, en la sociedad. Finalmente, las esperanzas serían las que “se dejan viajar por las cosas y los hombres”. Es decir, que ni siquiera llegan a viajar. Las famas, al menos lo hacen aunque de modo rígido; los cronopios lo hacen estando contentos aunque tengan mala suerte; las esperanzas son sedentarias y no hacen nada.

“Las esperanzas, sedentarias, se dejan viajar por las cosas y los hombres, y son como las estatuas que hay que ir a ver porque ellas no se molestan”.

Tanto quieren los famas dominar y ordenar, que hasta llegan a embalsamar recuerdos para no perderlos (Conservación de los recuerdos). En cambio los cronopios no hacen esta práctica, sino que mantienen sus recuerdos desordenados. Esto implica que los recuerdos corran de aquí para allá, como si fueran niños a los que hay que cuidar.

“Luego de fijado el recuerdo con pelos y señales, lo envuelven de pies a cabeza en una sábana negra y lo colocan parado contra la pared de la sala, con un cartelito que dice: «Excursión a  Quilmes», o: «Frank Sinatra»”.

“Es por eso que las casas de los famas son ordenadas y silenciosas, mientras en las de los cronopios hay gran bulla y puertas que golpean”

En Relojes, los cronopios se ríen de los relojes convencionales que usan los famas. Y desafían el tiempo con la construcción de relojes alcachofas (o relojes alcauciles). Se trata de un artefacto completamente absurdo. En el texto se lo plantea como un reloj sencillo, pero sabemos que eso es imposible, y es posible que el cronopio también lo sepa y simplemente esté jugando, esté imaginando, creando… porque al final ¡se come al alcaucil!

En Pañuelos, con un violento lenguaje, pareciera Cortázar mostrarnos el carácter materialista y capitalista, burgués, de los famas. Algo similar ocurre en Comercio, donde los famas son los jefes y los cronopios los empleados industriales. Pero los cronopios, por su particular encanto, no son muy dados a este tipo de trabajos, no dominan muy bien eso de las normas, los horarios, los protocolos… (como le sucede al propio Cortázar). Algo hermoso se produce en este último texto, cuando vemos que los cronopios se ríen un poco de las esperanzas con cierta ingenuidad, pero ante su frustración las ayudan. Algunas esperanzas, ayudadas por los cronopios, logran ser felices y alcanzar sus sueños. Claro que las famas se enojan y rechazan a las esperanzas que sucumben a los cronopios, es decir, a lo imaginativo, a lo espontáneo.

 

Cronopios, famas y esperanzas, en realidad son una misma cosa.

El título puede resultar desconcertante, especialmente después de andar haciendo un esfuerzo enorme por describir a cada uno de estos personajes. Pero la reflexión que hay que hacerse también, es que el esquema que acabamos de bosquejar sobre lo que cada personaje representa, no es más que un intento de reducir el texto de Cortázar, de limitarlo, de darle un orden (¿estaríamos actuando como un fama?).

Muchas veces los textos no se adaptan a este encorsetamiento de los famas y cronopios. Después de todo, los famas —tan ordenados y precavidos— también bailan; los cronopios realizan mediciones o clasificaciones de vidas (El almuerzo); las famas también “son capaces de gestos de una gran generosidad” (Filantropía). Lo que ocurre es que las famas ayudan desde un lugar diferente; no es que no logren una cierta empatía, pero su ayuda es superficial y egocéntrica:

“El fama se siente muy bueno después de este gesto, y en realidad es muy bueno, solamente que no se le ocurre pensar que dentro de pocos días la esperanza va a caerse otra vez del cocotero…” (Filantropía, Cortázar)

Los cronopios, de hecho, no son generosos por principio. Quizá porque están muy distraídos en pequeñas ideas, en su propia imaginación, como para detenerse a conmoverse por otros seres sufrientes.

Los cronopios, los famas, las esperanzas y los hombres pueden llegar a comunicarse y compartir momentos, aunque la comunicación es difícil porque todos creerán “estar refiriéndose a las mismas cosas”. ¡Por eso las sociedades de beneficencia no pueden contar con estos seres idealistas, sino que están repletas de famas!

 

Algunos relatos que hacen pensar…

Sin títuloEn medio de todas estas historias de cronopios, famas y esperanzas, encontramos La cucharada estrecha. Este texto está escrito en tono humorístico y es impresionante. El texto viene a decir lo siguiente: ¿Qué ocurriría si diéramos una cucharada de virtud a una suegra? Se acabarían sus comentarios mordaces, ¡la señora se comportaría de un modo tan ejemplar que los defectos de su hija pasarían a primer plano! El sujeto se vería obligado a dar a su esposa, también, una cucharada de virtud. Pero entonces ocurriría que esa señora… ¡acabaría por abandonar a su marido! La solución final es brillante, todo un alegato contra la hipocresía, el afán de perfección y lo absurdo de las actitudes soberbias.

Otro texto llamativo de esta parte del libro es Inconvenientes en los servicios públicos, donde creo ver una clara alusión al funcionamiento de la política, una crítica a los valores patrios y al carácter del ciudadano pesimista que se adapta a la situación de descontento.

En Terapias, un médico cronopio le da un extraño consejo al enfermo: le propone comprar un gran ramo de rosas. ¿Querrá esto aludir a que vaya preparándose para morir? La cuestión es que la terapia funcionó porque el paciente se curó. En agradecimiento, el paciente le regala al cronopio un ramo de rosas… ¡Y el cronopio cae enfermo! Una inversión total de la lógica.

Lo particular y lo universal es un relato graciosísimo sobre la ingenuidad, la inocencia, la conducta infantil frente a lo aburrido que resulta lo contrario.

Pegue la estampilla en el ángulo… me recuerda, de manera también muy divertida, la incomprensión de los cronopios en este mundo, la sensación de no encajar ni siquiera con tus propias amistades, las cuales se repliegan a un sistema de lo cotidiano y lo normativo.

Anuncios

One thought on “Cronopios, famas y esperanzas: Parte 7 (última reseña)

¿Sabes escribir? ¡Comenta!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s