Lao Tse: Introducción al Tao Te Ching.

Los grandes maestros de la China antigua, que se pueden ubicar aproximadamente en las mismas fechas de los antiguos filósofos griegos clásicos, son Lao- Tse, Confucio, Mencio y Buda. Hablaremos de Lao Tse y su gran libro del Tao que se relaciona al Taoísmo.

El pensamiento y la reflexión como características humanas.

A pesar de todas nuestras diferencias y todos los conflictos derivados entre las culturas —que, lamentablemente, ya conocemos de sobra— la humanidad toda presenta siempre a personas que destacan por su enorme potencial y sabiduría. Son aquellos personajes que más nos han dejado a las generaciones posteriores y de los que tenemos siempre tanto que aprender…

Los grandes sabios de China nos resultan muchas veces personajes exóticos, diferentes. Y sin embargo, su estudio puede ayudarnos a comprender no solamente al pueblo Chino, sino a explorar nuestra propia identidad. Voy a iniciar una serie de entradas que aboguen por el conocimiento de la cultura China desde el intento —no siempre logrado— de despojarme de lo preconcebido.

¿Pensamiento chino vs. Filosofía griega?

Muerte de Sócrates

Actualmente, el pueblo Chino ha asimilado las prácticas budistas y tradicionales, pero al mismo tiempo se encuentra insertado en un orden mundial que le es ajeno: el cristianismo, la ciencia occidental, el avance de la globalización. Su gran dilema es mantener su identidad tradicional frente a la llamada modernidad.  Pero, ¿fue siempre así esta relación?

Es sabido que en la antigüedad, las personas sabias (que se dedicaban a la Filosofía, a las matemáticas, a la astronomía…) viajaban mucho. No es correcta esa concepción que tenemos las personas en la actualidad del hombre antiguo como un sujeto de mente-cerrada, que no viaja, que no conoce otras civilizaciones. Tómese como ejemplo el caso de Tales de Mileto o de los mismos sofistas que eran auténticos oradores itinerantes.

Sin embargo, las diferencias en los sistemas de pensamiento entre los pueblos eran claras. En Egipto, a diferencia de Grecia, el pensamiento no estaba tan democratizado y tenía siempre una utilidad práctica, muy alejada de la mera teorización. Los griegos, por ejemplo, supieron crear sistemas de pensamiento por el mero afán de pensar. Incluso, los griegos iban más allá y rechazaban todo pragmatismo, todo trabajo manual que para ellos era mero conocimiento técnico. La ciencia, para los griegos, no tenía mucho que ver con el moderno concepto de lo que se considera científico.

Si la teorización fue el rasgo fundamental de los griegos antiguos, ¿Qué ocurría en China? Tampoco había allí un pensamiento a lo griego. El sincretismo fue la moneda corriente que se entiende a partir del gran fundamento chino en que se apoyan todos sus preceptos: no hay una verdad absoluta; las contradicciones son necesarias y complementarias. Pensemos en la idea del Yin y el Yang, dos elementos contrarios que sin embargo son complementarios. Al pensador chino no le preocupa descubrir una verdad teórica (por ejemplo, de corte epistemológica). Entonces, ¿qué le preocupa al pensador chino? 

 

Introducción al taoísmo.

Hasta el siglo III a. C, en China existían numerosas escuelas adicionales de pensamiento.  El taoísmo es, al igual que el confucionismo, una de las grandes escuelas filosóficas y religiosas que existieron en  China. Hay que distinguir un taoísmo filosófico de un taoísmo religioso. Ambos llegan a ser incluso contradictorios en muchos postulados. Como Filosofía, el taoísmo enseña la doctrina de “seguir a la naturaleza”. Como religión, el taoísmo aboga por actuar contra la naturaleza (por ejemplo,  cómo evitar la muerte y lograr la inmortalidad).

Lao- Tse (“Anciano maestro”) está considerado erróneamente el fundador del taoísmo. La idea del Tao es previa a Lao Tse, aunque sí es verdad que él ayudó mucho a difundirla y sistematizarla. No tenemos de él muchos datos históricos, sino más bien leyendas. Por ejemplo, destacamos la leyenda de su nacimiento que lo considera como el hijo de una mujer que a los 81 años fue fecundada por el sol. Según esta leyenda, el pensador chino estuvo en el cuerpo de su madre durante 42 años y cuando nación ya era un hombre sabio.

Sin embargo voy a decir algo que me parece importante destacar: Las leyendas no son patrimonio de China. También existieron leyendas sobre la vida de Pitágoras, Tales de Mileto, Sócrates y muchos otros pensadores. La leyenda no deslegitima, sino que añade información. Aquello que sí podemos decir con certeza de Lao Tse, es que basó sus enseñanzas en la necesidad de vivir eludiendo el deseo, las ambiciones.

 El pensamiento de Lao- Tse: el libro del Tao Te Ching.

Tao significa Camino, y esta obra de Lao Tse nos muestra un camino metafísico hacia la virtud (Te), aunque no en un sentido estrictamente moral sino también espiritual, en el sentido de poder conformarse a Tao.  De las enseñanzas del  Tao se ha iniciado el llamado Taoísmo, aunque este pensamiento se ha alejado de la enseñanza inicial de Lao Tse.

El libro Tao Te Ching se escribió hace más o menos 2500 años. La idea del Tao inicialmente fue utilizada para concebir el orden universal dominado por un principio impersonal que daba origen a todo lo demás. Estas ideas no son originales en un sentido exacto, porque en la cultura China antigua ya existían preocupaciones de tipo cosmológicas y metafísicas. Por ejemplo, el libro del I Ching (Libro de los Cambios) era usado a la manera de un oráculo y de este libro se desprende el pensamiento taoísta y confucionista.

 ¿Pero qué nos dice este libro? ¿Qué nos enseña? El libro del Tao es una de las obras cumbres, más profundas de la filosofía universal. Pero algunas de sus enseñanzas son bien distintas de las que podemos encontrar en el pensamiento occidental:

 

«Elimínese la sabiduría, rechácese la inteligencia, y las gentes obtendrán beneficios cien veces mayores. Elimínese la benevolencia, rechácese la rectitud, y las gentes retornarán a la piedad filial y al amor. Elimínese la industria, rechácese el interés y ya no habrá bandidos ni ladrones. Estas tres (razones), tomadas como normas (de gobierno), no bastan y por ello es menester hacerles saber a qué atenerse: ser modestos por fuera y conservar la simplicidad interior, ser menos interesados (y) con escasos deseos» (XIX).

Lao Tse nos arroja un argumento que nos parece paradójico, pues debemos preferir siempre lo que solemos rechazar. Del párrafo que citamos, se desprende la idea de no otorgar valor a algo; que lo más importante es el vacío más que la necesidad de llenar ese vacío. Las enseñanzas del sabio chino, nos revelan la importancia de la simplicidad, del origen natural del ser humano; nos alertan de los peligros que subyacen en las ambiciones, en el deseo, en los excesos. Aboga, pues, por la humildad más extrema; defiende una postura espiritual de inacción, de “dejar hacer”, de no interferir en el proceso de la vida.  La quietud, la calma son valores a destacar.

Toda esta doctrina, obedece al concepto de TAO. El Tao es el camino, es el principio eterno, la base que sostiene todo, la ley del mundo y de la moral.  El Tao es anterior a todo, incluso al Cielo y a la Tierra. Usamos el nombre Tao para designarle de alguna manera, pero incluso su significado escapa del concepto. Implica un todo, un absoluto, una unidad. La materia prima con la que está hecho todo cuanto conocemos y desconocemos. Yo la entiendo como una energía que gobierna todo y que dio origen a todo. Las enseñanzas de este sabio chino nos llevan a pensar que alejarnos del Tao, así entendido, nos lleva al mal.

 

El Yin y el Yang

Un concepto muy importante en este pensamiento es el del Yin y el Yan. Este concepto puede relacionarse a las enseñanzas pitagóricas, pero éstas no han prosperado en la filosofía griega. También podemos encontrar paralelismos entre Lao Tse y Heráclito y su doctrina de los contrarios que rigen los ciclos de la naturaleza y el origen de todo.  Si los contrarios existen, el Tao es la unidad (¿se podrá equiparar al Ser parmenideano?). Los chinos se daban cuenta de que de la vida surge la muerte y de la muerte surge la vida. El Tao representaba también la unidad de esos contrarios, que es trascendida por la dualidad.

En algunas partes del libro del Tao, vemos también que ese concepto se asocia con la Nada, con el No- Ser. Desde ahí se entiende el origen del Ser. La energía del Tao es una fuerza que evoluciona en dos fases: el yin y el yang. Se trata de dos polos, también presentes en otras culturas (vida-muerte, luz-oscuridad, positivo-negativo…). Pero el gran aporte de los chinos es entender que esta polaridad no es contrapuesta, no es conflictiva, sino complementaria: la desaparición de uno de esos polos significa la desaparición del sistema todo. ¡Porque todo viene de una misma raíz, que es el Tao!

 

Aplicaciones prácticas del Tao: el Wu Wei

Si hay algo que es el libro del Tao, eso es práctico. Sus enseñanzas nos llevan al Wu Wei, la práctica de no intervenir en el curso de las cosas, en no hacer nada que no sea espontáneo y natural. No esforzarse, no alimentar la voluntad. El wu wei consiste en un actuar libre de toda predeterminación y apetencia:

«El que actúa, fracasa, el que aferra algo lo pierde. Por eso el sabio no actúa, y de ese modo no fracasa, nada aferra y de ese modo nada pierde» (LXIV).

Esta idea, más allá de la concepción del ser- no ser es la que me parece más alejada del pensamiento occidental. Nosotros estamos acostumbrados a intervenir en los sucesos de la vida, a imponer nuestra voluntad pese a los obstáculos que se nos presentan. Esto es algo que incluso se valora como positivo en una persona. La idea de perseverar hace alusión a esto. Pero la lógica del sabio chino nos dice lo contrario: se debe perseverar, pero se debe perseverar en el no-hacer. En realidad, es una paradoja, porque el no hacer es también una forma de acción: la que utiliza el curso de los acontecimientos, para “dejarse llevar” por ellos. Una persona que se deja llevar, en este sentido, no se opondrá a lo que la vida le depare, se sentirá  parte integrante de ese fluir.

El no- hacer implica:

  • No enfrentarse al cambio
  • No enfrentarse a los obstáculos

El no- hacer implica:

  • Utilizar positivamente el cambio
  • Utilizar positivamente los obstáculos (para cuestionarnos cosas de nosotros mismos, para cambiar de rumbo…)
  • Sentir que formamos parte del Universo, del flujo de la vida.
Anuncios

One thought on “Lao Tse: Introducción al Tao Te Ching.

¿Sabes escribir? ¡Comenta!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s