Explicando el sexismo y la socialización, con Pilar Sánchez Álvarez

 

Compartimos hoy un interesante estudio de Pilar Sánchez, realizado en la Región de Murcia sobre actitudes sexistas.
En su parte teórica, la autora nos aproxima a conceptos muy interesantes a tener en cuenta para empezar a entender qué es eso llamado feminismo

 

 

 

 

 

 

Prevención de la violencia contra la mujer – Pilar Sánchez Álvarez.

Pilar Sánchez Álvarez, prevención de la violencia contra la mujerNo es ensayo.  No es literatura. Esta publicación de Pilar Sánchez Álvarez es una completísima investigación concedida por la Consejería de Educación, Ciencia e Investigación (y avalada por el Instituto de la Mujer) de la Comunidad Autónoma de Murcia. No recuerdo cómo llegó a mí este librito. Lo cierto es que un buen día, revisando la biblioteca de casa apareció allí cuando buscaba bibliografía sobre la cuestión de género, violencia y feminismo.

Pilar Sánchez revela en este libro los resultados de su Estudio sobre actitudes sexistas en Murcia, dentro de la población joven escolar. Pero lo hace no sin antes establecer un enorme contenido teórico, que es lo que nos ocupa en esta entrada y que detalla conceptos previos: género, sexo, socialización, discriminación sexista; y hace un recorrido sistematizando las diferentes corrientes feministas desde sus inicios hasta la etapa postmoderna actual. Me resulta muy grato poder encontrar en estas páginas, siempre más información porque la autora recomienda permanentemente libros y escritoras que representan cada movimiento o corriente de pensamiento.

Los conceptos generales

Ilustraciones- “Germen de Trigo” by Sandra Guerrero

¿Qué es ser diverso? ¿Quiénes son diversos? ¿La posibilidad de ser hombres o mujeres se puede considerar un motivo más de diversidad?

Se ha asociado el concepto de GÉNERO a aquellas características de la especie humana que no tienen que ver con lo biológico pero que sirven para definir lo masculino y lo femenino. Estas características de género hacen referencia, entonces, a cualidades que se relacionan con creencias, roles… todo lo cual es la sociedad la que los piensa y crea. De esta manera, es fácil hablar de ser hombre y mujer en un sentido meramente biológico o genital. En cambio, cuando hablamos de género, la cuestión se complica porque cada sociedad define lo que considera “natural”. Cada sociedad confunde así aquellas diferencias “naturales” con sus propias creencias. ¿Cuáles son las expectativas que una sociedad plantea sobre un ser humano a quien cataloga como hombre o mujer? ¿Cuáles los intereses y las necesidades? ¿Es todo esto algo dado o, más bien, elaborado por los miembros de un grupo social?

La sociología ha estudiado la manera en que los aspectos culturales (normas, valores, creencias, ideas) se transmiten generacionalmente, a través de lo que se ha convenido en llamar proceso de socialización. Este proceso es diferente según se sea hombre o mujer, así como según el lugar geográfico, la religión dominante, las tradiciones, etc. De manera que no es lo mismo ser una mujer blanca occidental que ser una mujer negra del norte de África a la hora de vivir la socialización, porque cada sociedad va a transmitir diferentes expectativas, roles y creencias.

Pero quedémonos con la palabra CREENCIA. Cada sociedad elabora su sistema de creencias asociadas al género. Lo que cada sociedad cree sistemáticamente sobre lo que significa ser hombre y ser mujer marcará patas de conducta y actitudes sexistas que bloquean aquello que se sale de la norma. Y muchas veces, los sistemas educativos perpetúan creencias que no están siendo positivas para una comunidad. Y ahí están las enseñanzas sexistas que promueven el aprendizaje de creencias erróneas sobre las mujeres y los hombres.

«Todas las investigaciones llevadas a cabo evidencian la invisibilidad de las mujeres en el análisis social y el androcentrismo existente, considerando lo masculino como universal y lo femenino como lo específico»

De esta manera, cuando se piensa en la historia se piensa en una historia construida por el hombre (universal) y en algunos casos con mujeres importantes particulares (específico). Se obvia la idea de que todas las situaciones históricas del mundo han sido realizadas por ambos sexos y no sólo por los varones.

La socialización primaria es aquella que se da en la familia, primero,  y posteriormente en la escuela y en el grupo de iguales. Cuando los niños y niñas llegan a las escuelas ya tienen incorporadas creencias y estereotipos que pueden ser reforzados en la escuela, en los medios de comunicación, en los juegos con su grupo de iguales. Al final, el niño y la niña interiorizarán normas y valores  y captarán actitudes de manera vicaria (por observación) que reproducirán.

Siguiendo este razonamiento, una se llega a preguntar en este sentido: ¿Cómo, entonces, es posible que se generen cambios de mentalidad? Porque si el ser humano se limita a aprender y reproducir automáticamente lo que aprende, entonces el mundo no evolucionaría jamás. Y lo cierto, en cambio, es que si bien el mundo avanza lento, el cambio es evidente. ¿Son los cambios materiales (tecnológicos, científicos, sociales…) los que determinan los cambios de mentalidad? ¿O son más bien los cambios de mentalidad los que determinan los cambios materiales? Esta pregunta ha dado mucho de qué hablar a los filósofos de la historia.

Si bien no es justo aplicar al ser humano una característica de autómata que se limita a reproducir lo que aprende vicariamente, lo cierto es que la transmisión de los valores es un hecho que se produce prácticamente a nivel inconsciente, de forma “naturalizada”. Se ha descubierto, por ejemplo, que las niñas reciben un trato mucho más emocional:

«Los padres no tratan igual a los chicos y a las chicas, ni se establecen las mismas responsabilidades, ni el trato afectivo es idéntico (…) A las niñas se les acaricia y se les besa más que a los niños, se realizan actividades menos activas físicamente, se les consuela cuando lloran, se les regalan juguetes diferentes»

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Ilustraciones- “Germen de trigo” by Sandra Guerrero

Por su parte, se sabe que la escuela no suele ser un espacio de pensamiento crítico. Por el contrario, históricamente el sistema educativo ha servido como canal para reproducir estos comportamientos y patrones que ya existen previamente en la sociedad. Existe el llamado currículo implícito (intencional) frente al llamado currículo explícito o no intencional.

«Si en la sociedad hay sexismo, la escuela transmitirá este sexismo en las generaciones nuevas»

El sexismo ambivalente

Ilustraciones- “Germen de Trigo” by Sandra Guerrero

Pero, ¿A qué nos referimos cuando decimos que la escuela trasmite contenidos y actitudes sexistas? Cuando hablamos de sexismo, hacemos referencia a “toda evaluación en las dimensiones afectiva, cognitiva y conductual que se haga de una persona atendiendo a la categoría sexual biológica a la que pertenece (…) tanto si es negativa como positiva, y tanto si se refiere al hombre como a la mujer” (Glick y Fiske, 1996).

En cuanto al sexismo relacionado con las mujeres, se puede hablar de un sexismo ambivalente, en el sentido de que tradicionalmente se han generado dos actitudes negativas hacia las mujeres (a lo largo de la historia).

Una de estas actitudes ha sido la actitud hostil de encasillar a la mujer como sexo débil; y otra de estas actitudes ha sido la actitud protectora de ver a la mujer como madre y proveedora de placer sexual (motivo por el cual, se debe generar una mayor protección hacia ellas). Este es el sexismo ambivalente al que se refieren muchos estudiosos del tema.

Un ejemplo de cómo el sexismo se manifiesta de una manera implícita en el currículo escolar son los usos lingüísticos de algunos libros de texto a la hora de explicar ciertos hechos que en vez de potenciar y visibilizar a las mujeres las siguen minusvalorando:

« “a las mujeres le concedieron el voto después de la primera guerra mundial”, ¿quién lo concedió? ¿Era necesario darlo como si de una concesión se tratara? ¿No fue una decisión unánime de hombres y mujeres? ¿Por qué se emplea el verbo conceder?»

La violencia de género, se sabe ya, está muy relacionada con el sexismo. Si intentamos conocer los estereotipos que existen sobre una comunidad, las maneras de pensar, las creencias más arraigadas y las conductas de las personas… podremos trabajar sobre las actitudes para cambiarlas y potenciar otro tipo de valores. Eso es lo que hace la autora en esta investigación, altamente recomendada.

LEER CONTINUACIÓN DE ESTA ENTRADA: APROXIMACIÓN AL FEMINISMO, POR PILAR SÁNCHEZ ÁLVAREZ. 

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