Tres diálogos políticos de Platón distintos a La República.

 En esta entrada analizamos algunas ideas básicas de algunos diálogos platónicos fuera de su gran obra La República, donde se evidencia la teoría política de su autor.

En la entrada anterior, hemos hecho una breve introducción a la teoría política de Platón. Ahora vamos a adentrarnos en algunos de sus escritos sobre el tema del Estado ideal.

Apología de Sócrates

En este diálogo, Sócrates se defiende de los cargos de corromper a jóvenes e introducir nuevos dioses. Reconoce que hay algo que lo diferencia de los demás y nos cuenta cómo adquirió fama de sabio.

Sócrates se entera del vaticinio del oráculo de Delfos. Al parecer, este oráculo había dicho que Sócrates era el más sabio de todos los hombres. El filósofo no se veía a sí mismo como a un sabio, pero tampoco se atrevía a decir que el oráculo mintiera. Entonces se dedicó a investigar a quienes se suponía que eran sabios (políticos, poetas, técnicos) para descubrir el fallo. Y al conversar con cada uno de estos hombres, se daba cuenta de que en realidad todos creían que ellos eran sabios (incluso ellos mismos) pero que no lo eran. Todos creían saber algo, pero no sabían más bien nada. Sócrates tampoco sabía, pero al menos sabía que no sabía. Esto ya era saber más, ser más sabio.

El error que cometen los artesanos es más bien algo diferente: ellos tienen un cierto conocimiento, pero cometen el fallo de creer que pueden extrapolar su sabiduría hacia otras áreas más complejas. El artesano sólo domina su arte; no tiene capacidad de ir más allá.

Sócrates termina entendiendo que la habilidad de los dioses es decir que los hombres no pueden acceder al conocimiento del mismo modo que lo hacen las divinidades, y que si acaso el mejor de los hombres será aquel que entienda y respete esta idea, escapando de la arrogancia de pretender saber algo.

Critón

En este diálogo, se encuentra Sócrates en su celda con su amigo Critón quien le ofrece escapar. Sócrates le responde que antes de escapar, deberían decidir filosóficamente si es justo o injusto el hecho de escaparse. Si es justo, hay que hacerlo; si es injusto, no hay que hacerlo sin importar las consecuencias.

Si bien Sócrates afirma su inocencia, entiende que la obediencia a la ley es incuestionable (aunque ésta esté equivocada). Nunca es justo violar un contrato válido. Entre el ciudadano y la polis hay un contrato válido.

Veamos algunos argumentos de Sócrates a favor del respeto a la ley, incluso cuando ésta es desfavorable:

  1. Si cada persona obedece o desobedece a su antojo las leyes, entonces éstas no tendrán valor y la ciudad quedará sin ningún tipo de base sólida. No se sostiene el argumento, dice Sócrates, de obedecer las leyes cuando éstas son convenientes a nosotros y desoírlas cuando no nos convienen a nuestros intereses. Vivimos obedeciendo las normas, las leyes y costumbres porque las vemos favorables a nosotros, nos dan un orden, un sentido, un significado. Por ese mismo motivo, no podemos desoírlas a pesar de que nos estén perjudicando.
  1. Las personas somos libres, dice Sócrates, de marcharnos de la ciudad si no estamos de acuerdo con las leyes. Pero si nos quedamos, debemos acatarlas. Otra opción es también la de lograr la persuasión, por métodos de diálogo. De no lograr esto, para Sócrates, solamente cabe la obediencia. La desobediencia es la destrucción de las leyes, la destrucción de la ciudad.
  1. Sócrates está pensando en sus seres queridos, trascendiendo el mero egoísmo. Hay que acatar las leyes para que la sociedad funcione.
  1. Desobedecer la ley le quitaría credibilidad a toda su filosofía. Piensa lo siguiente: si destruye las leyes desobedeciéndolas, ¿cómo puede pretender presentarse a los demás como inocente de los demás cargos que se le acusan? Sócrates se avergonzaría mucho de mostrar la incongruencia entre su pensamiento y su conducta.
  1. No se puede responder a una injusticia con otra injusticia. La muerte de Sócrates es un error de los hombres, no de las leyes. Si Sócrates desobedece las leyes mediante la huida estará actuando con otra injusticia.

 

Gorgias

En este diálogo, Sócrates define dos tipos de disciplinas. Hay disciplinas que son realmente conocimiento porque apuntan a generar un bien. Pero luego hay como deformaciones de esos saberes, ya que dichas deformaciones no apuntan a generar un bien sino una apariencia de bien. Por ejemplo…

  • El arte de la medicina es tecné (apunta a la salud) vs. la práctica culinaria (es práctica que busca el placer gastronómico). La medicina en esta época tenía mucho que ver con la culinaria, porque se basaba en la dieta, pero vemos cómo aquí Sócrates las diferencia diciendo que la culinaria busca el placer de los sentidos más que una dieta saludable.
  • El arte de la gimnástica es tecné (busca el bienestar físico) vs. la cosmética (busca la apariencia del cuerpo).
  • El arte de la política (entendida como diálogo, búsqueda de la verdad absoluta) vs. la retórica y la sofística, que buscan persuadir y convencer.

Esta visión, me resulta similar a la actual controversia que existe entre ciencias y pseudociencias. Éstas, para muchos expertos, intentan parecerse a las ciencias pero no tienen otro objeto que el de persuadir y convencer. No se plantean la posibilidad de estar equivocadas, son dogmáticas. Pero esto también ocurre con el cientificismo, que es una manera de mal-entender la ciencia, despojándola de su función autocrítica constante y visión escéptica.

Sócrates se quejaba, ya por los siglos VI a.C, de que política (que no es otra cosa que Filosofía aplicada a la gobernación) y retórica/sofística fueran confundidas. Esta confusión se explicaría porque ambas disciplinas tienen el mismo campo de acción y el mismo objeto (igual que ocurre con las ciencias y pseudociencias).

Nuestro filósofo ha hecho un esfuerzo constante por distinguir lo real de lo aparente, lo que busca la verdad de aquello que sólo busca el convencimiento de lo real. Tanto se ha esforzado en esta labor que incluso ha muerto por ella, en una maniobra de evitación de la incoherencia y la incongruencia entre su pensamiento y su acción. ¿Hubieran los sofistas y retóricos, muerto para salvar una sola de sus ideas?  

Continuar leyendo sobre LA REPÚBLICA en ESTA ENTRADA. 

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