La literatura indígena también existe.

Hablaremos hoy de una literatura olvidada: la de los pueblos originarios del actual territorio latinoamericano. Su riqueza, profundidad y variedad me han sorprendido gratamente, y me han permitido derribar algún que otro prejuicio… ¡Te invito a que te sorprendas!

Qué es la literatura indígena o aborigen

Cuando hablamos de literatura indígena o aborigen, nos podemos referir a dos fases: 

  1. La literatura precolombina (aquella que se escribió antes de la llegada de los españoles)
  2. La literatura coincidente con el proceso de conquista española del territorio americano, muchas veces escrita o traducida al español (por tanto, mucho mejor conservada hasta nuestros días).

Adviértase, sin embargo, que no existe UNA literatura aborigen sino más bien muchas (tantas como comunidades con identidad propia). Las que más nos han llamado la atención son las que corresponden a las culturas precolombinas más impresionantes: la azteca, la maya y la inca.

  1. Literatura azteca, en idioma náhuatl
  2. Literatura maya, en lengua maya-quiché 
  3. Literatura inca, en lengua quechua

 

¿Cómo llegaron estos textos hasta nosotros? 

No puede decirse que haya una buena conservación de la literatura precolombina. Muchos de estos pueblos no dejaban por escrito su producción literaria de tradición preferentemente oral.

Con la llegada de los españoles, si bien es innegable la destrucción y el expolio de las civilizaciones nativas, las órdenes religiosas lograron en buena medida la conservación del patrimonio cultural indígena. Estas son las contradicciones que suscita el estudio de esta época.

Una no puede evitar preguntarse cómo habría evolucionado todo sin la violencia con la que se generó este nuevo orden mundial, sin los efectos negativos que generó esta suplantación identitaria, esta censura monstruosa de la cultura local.

Y, sin embargo, las contradicciones no están exentas del análisis histórico: Es necesario admitir y entender que, gracias al trabajo de las ordenes religiosas y la sustitución del vehículo lingüístico, fue posible la conservación de muchos textos indígenas antiguos.

La variedad y carencia de homogeneidad lingüística, por ejemplo de los mayas, tiene la desventaja de dificultar la transmisión de los textos. De ahí que la transcripción a caracteres latinos, pese a la pérdida cultural que supone, ha sido un factor contribuyente a su conservación. Además, es una muestra de que muchas órdenes religiosas tenían una clara intencionalidad de acercamiento a las comunidades nativas. Quien niegue esto, debería leer a Fray Bartolomé de las Casas quien nos revela lo absurdo de adoptar un posicionamiento maniqueísta sobre el tema de la conquista.

La profundidad y temática de la literatura maya y azteca

Mi prejuicio antes de leer estos textos era el de encontrarme con una literatura pobre, monotemática y centrada en la cuestión de adoración a los dioses. Grata fue mi sorpresa cuando me acerqué a ellos y comprendí la profundidad psicológica y emocional de sus textos.

La literatura precolombina se centra en describir la actitud cruel de los dioses en su cosmogonía y la restauración de la confianza de los dioses en los hombres. Los textos que narran la creación (Popol Vuh) hablan de varios ciclos de creación- destrucción  y donde los dioses temen que la soberbia haga que los hombres quieran sustituirlos.

Vemos que muchos cantos revelan la insignificancia humana: el mensaje que nos dejan muchos pueblos indígenas es que estamos destinados a desaparecer (¿no es, acaso, esta idea del hombre como sujeto de muerte, un tópico de la literatura barroca?). La transitoriedad, la poesía como refugio de estos males, la dolorosa conciencia de venir al mundo por los dioses con el único objeto de servirlos… esto se repite en la literatura maya y en la literatura azteca. La tristeza de la transitoriedad, la amargura de desaparecer del mundo es algo constante.

¿Conque he de irme, cual flores que fenecen?

¿Nada será mi corazón alguna vez?

¿Nada dejaré en pos de mí en la tierra?

¡Al menos flores, al menos cantos!

¿Cómo ha de obrar mi corazón?

¿Acaso él en vano vino a vivir, brotar sobre la tierra?

(Poema náhuatl anónimo)

Muchas veces he creído que la angustia vital extrema era cosa de nuestros tiempos, algo que se había exacerbado desde la modernidad. Pero la angustia vital ha sido algo constante desde la antigüedad. Esto lo sabe cualquiera que haya leído a los griegos antiguos, pero ahora también podemos extrapolar esto más allá en el tiempo y el espacio, porque los pueblos precolombinos también alcanzaron a plasmar este sufrimiento universal, esencialmente humano, que es el miedo a la muerte.

Vivimos en un mundo inseguro y el mundo no era menos inseguro en tiempos pasados. La reacción humana es la afirmación desesperada de la nada, que se mezcla con una esperanza supraterrenal, la existencia de una realidad feliz más allá de lo mundano.

De pronto salimos del sueño,

Sólo vinimos a soñar,

no es cierto, no es cierto

que vinimos a vivir sobre la tierra.

Como yerba en primavera

es nuestro ser

(inventor de cantos, Tochihutzin Coyolchiuhqui – Fin del siglo XIV)

Hay una sensación desolada de orfandad, que se puede revelar en elegías del mismo autor anterior, como estas:

Continúa la partida de gente,

todos se van.

Los príncipes, los señores, los nobles

nos dejan huérfanos.

¡Sentid tristeza, oh vosotros, señores!

¿Acaso vuelve alguien,

acaso alguien regresa

de la región de los descarnados?

(…) Nos dejaron huérfanos.

Vencedores y vencidos. La literatura de la derrota. 

Como comentamos, hay también una literatura nativa de los tiempos de conquista. Estas obras insisten sobre el encuentro con los conquistadores, nos revelan la angustia de lo ocurrido. Llaman poderosamente la atención:

  • El Libro de los coloquios: Descubierto en los archivos secretos del Vaticano, este libro fue recopilado por el misionero Sahagún. Trata sobre una defensa de la religión nativa. Se observa la conciencia dramática del fin del mundo, la certeza de un destino fatal, un estado de ánimo vencido. Los indígeneas defienden que la llegada de los conquistadores era ya algo sabido, pronosticado por sus vaticinios y que desean no sobrevivir al ocaso de su mundo. No quieren ver cómo su mundo se destruye.

Somos gente vulgar,

somos perecederos, somos mortales,

déjennos pues ya morir,

déjennos ya perecer,

puesto que ya nuestros dioses han muerto.

Aquí están los señores,

los que gobiernan, los que llevan,

tienen a su cargo

el mundo entero.

(Libro de los Coloquios – texto azteca)

Por su parte, los textos mayas de la época colonial hacen alusión a la resistencia de los indígenas, la muerte de Tecún Umán (jefe indígena) que desafió directamente al capitán español para ahorrar vidas humanas en el combate.

Los textos más bellos conservados son el conjunto de libros Chilam Balam, que se desarrollan en un territorio extenso. El más famoso es el Chilam Balam de Chumayel.

  • El Chilam Balam de  Chumayel nos da una visión maya de la conquista. Los españoles no fueron considerados por los mayas como divinidades (a diferencia de otras civilizaciones) sino solamente como extranjeros que venían a imponer su forma de vida. Se observa en este texto: una preocupación obsesiva por el paso del tiempo; un sentido dramático de la destrucción; la existencia de profecías que anunciaban la llegada de un sistema opresivo. Es peculiar en la visión maya la existencia de juicios como “los cobardes blancos del cielo“, la cruz como símbolo de opresión, la referencia del Dios cristiano como “Dios de la violencia”.

Este Dios verdadero que viene del cielo

sólo del pecado hablará,

sólo de pecado será su enseñanza.

Inhumanos serán sus soldados,

crueles sus mastines bravos

(La profecía de Chumayel y Tizimil)

Algunos textos revelan aceptación y redención. En el Chilam Balam de Chumayel, esta aceptación adopta la forma de dolorosa renuncia. Hay un mundo feliz perdido que se idealiza con el recuerdo.

Ellos enseñaron el miedo,

vinieron a marchitar flores.

Para que su flor viviese,

dañaron y sorbieron la flor de nosotros.

La literatura en la cultura inca

Los incas tuvieron una organización política y social mucho más avanzada que las otras civilizaciones americanas. No dejaron, sin embargo, un registro literario por escrito.  No conocían la escritura ni la fonética ni la pictografía. Sí hubo, en cambio, himnos religiosos y otros géneros orales.

Las temáticas son también de gran profundidad psicológica, pues siguen revelando el sentimiento de pequeñez ante la omnipotencia divina, la frustración ante la dificultad para contactar con los dioses.

Algunas de las cuales, nos pueden recordar a cierto espíritu heracliteano… 

El río pasa, pasa

y nunca cesa.

El viento pasa, pasa

y nunca cesa.

La vida pasa:

nunca regresa.

Mayor número de textos incas encontramos a partir de la conquista. En sus textos hay un desprecio por la avidez de los conquistadores, una creencia inicial de éstos como descendientes de Wiracocha. Se observa a los invasores como auténticos enemigos; un sentido de fatalidad, conciencia del fin. Hay que saber que los incas resistieron, pese a todo, cuarenta años en Vilcabamba.

Destacan “Tragedia del fin de Atahualpa” (Anónimo), escrito en quechua. Es una auténtica elegía por la muerte de su jefe. Se percibe el desaliento y el dolor de un mundo huérfano.

Y no podemos acabar esta reseña sin citar al apodado Inca Garcilaso de la Vega, un mestizo de padre español (sobrino del célebre poeta Garcilaso de la Vega)  y madre indígena (prima de Atahualpa que será repudiada por su marido posteriormente). Garcilaso es un gran humanista que siente amor por Cuzco y una gran desilusión por la vida complicada que le tocó vivir. En su obra, plantea a los incas como víctimas del destino, al que no se resistieron pudiendo haberlo hecho, incluso teniéndolo todo perdido de antemano.

Su conflicto, jamás resuelto, fue el de unir y conjugar ambos mundos. Un hombre con la mirada hacia el futuro, un precedente de la literatura de protesta.

Fuente: 

  • Bellini, Giuseppe (1985). Historia de la literatura hispanoamericana. Madrid: Editorial Castalia.
Anuncios

6 thoughts on “La literatura indígena también existe.

¿Sabes escribir? ¡Comenta!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s