Helena Blavatsky y su doctrina secreta

Llegué a Helena Blavatsky casi por herencia. Mi madre recuerda sus años de juventud sin Internet ni bibliotecas cercanas, pero con un vecino bibliófilo que le permitió conocer los tomos de una obra densa y cautivadora de una tal Helena Blavatsky. Desde entonces, mi madre se referirá a ellos con un halo de misterio y fascinación, como “los libros de la Blavatsky”.

Con el tiempo, sin buscarlo demasiado, di otra vez con el dichoso nombre: Helena Blavatsky. Buscaba yo ahora, autores que sintetizaran el conocimiento filosófico y científico antiguo, que tuvieran una visión menos occidentalizada de la historia y un saber más global sobre las religiones y la espiritualidad.

Ya se sabe que la historia del conocimiento que nos ha llegado no está protagonizada por nombres femeninos. Por eso, cuando descubrimos un nombre de mujer… no podemos evitar al menos curiosear. Blavatsky fue una de esas mujeres que la historia no pudo silenciar, sobre todo porque esta señora no pasó desapercibida: fue en contra de todo lo entendido como “normal” en el siglo XIX que la vio nacer y morir.

Una mujer que atacó las bases de lo establecido, los dogmas religiosos. Fue ridiculizada, insultada, cuestionada, atacada y acusada. Hay muchas cosas que quedarán a juicio de cada uno, pero lo que sí puede decirse es que Helena Blavatsky fue una mujer extraordinaria, con un enorme conocimiento y una sabiduría poco común que ya se veía en sus primeros años de vida.

Helena nació en Rusia, en el seno de una familia de importante linaje. En este contexto nace esta niña rebelde, ajena a todo convencionalismo, y es criada por sus abuelos. Hasta aquí, todo más o menos aceptable. El problema que puede llegar a sacudir nuestras cabecitas escépticas es el siguiente dato: Helena Blavatsky al parecer afirmaba tener, desde pequeña, la habilidad para comunicarse con “los moradores de los mundos sutiles e invisibles y con los seres que para nosotros están «muertos»”. Claro que Helena no se pasaba todo el tiempo hablando con el más allá: era una gran lingüista y pianista, además de una gran estudiosa en un contexto de eruditos amantes de la literatura, el arte y las ciencias.

A los 17 años parece ser que fue presionada para casarse con un señor ya avanzado en años. Este matrimonio nunca llegó a consumarse: Helena Blavatsky se fugó de Rusia. En este viaje de aventura, Helena se acercaría como nunca al terreno de la magia y el ocultismo. Financiada por su padre, con quien mantenía contacto, estudió en monasterios del Himalaya junto a los grandes eruditos. Años más tarde, se marcharía a Estados Unidos.

Blavatsky sostenía la existencia de un antiquísimo conocimiento de las leyes de la vida. Dicho conocimiento estaría preservado por aquellos que podían usarlo para hacer el bien. Algunas personas muy elevadas, eran los “Maestros” (o Adeptos, Chohans, Hermanos Mayores, la Jerarquía Oculta…).

En este sentido, dos libros le valieron una gran serie de injurias y críticas: Isis sin  Velo (1887) y La Doctrina  Secreta (1888). El ataque de Blavatsky era hacia gran parte del dogmatismo religioso, el materialismo científico, el escepticismo y la ignorancia. Allí, en los Estados Unidos y con esta finalidad, crea Blavatsky la Sociedad Teosófica, que pretendía:

  • Formar un núcleo de una Fraternidad Universal de la Humanidad, sin distinción de raza, creencia, sexo, casta o color.
  • Fomentar el estudio comparativo de la religión, la filosofía y la ciencia.
  • Investigar las leyes inexplicables de la Naturaleza y los poderes latentes en el hombre.

 

Podemos desconfiar y descreer. Pero no podrá negarse de ella su papel en la historia del pensamiento. Su tendencia a lo místico y espiritual no la deslegitima, a mi juicio, para ser tenida en cuenta y estudiada en la actualidad, igual que aceptamos que Sócrates hablaba con sus demonios e igual que estudiamos a los místicos medievales o a los filósofos idealistas antiguos y modernos. El interés del estudio y lectura de la obra de Blavatsky se acentúa más aún si tenemos en cuenta su carácter:

“Estoy acostumbrada a las injurias, me hallo en relación diaria con la calumnia, y ante la maledicencia me sonrío con silencioso desdén”.

También podemos dudar de otras cosas: ¿Se puede llegar a obtener la Verdad? Esta es una duda que nos afecta a nosotros mismos, a nuestra propia capacidad cognoscitiva. Es posible que nunca seamos capaces de tal empresa. Y sin embargo, es muy bello intentarlo; bucear por las diferentes cosmovisiones antiguas; viajar por las distintas formas de vida humanas en la historia; adentrarnos a un lenguaje alegórico y simbólico poco frecuentado en la cotidianeidad de la existencia; escapar del pragmatismo, del utilitarismo y del materialismo para volcarnos a una dimensión más intuitiva y perceptiva, más espiritual. Y quizá, hacer un poco de equilibrio. Después de todo, ¿qué es el arte y qué es la literatura sin esos componentes?

Anuncios

¿Sabes escribir? ¡Comenta!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s