Continuidad de los parques (o sobre aquello que era necesario destruir).

Ya hemos hablado sobre el cuento fantástico, entendido así por Cortázar. Entre otras cosas, hablamos de esos dos órdenes que aparecían: el de lo cotidiano y el de lo fantástico. Lo fantástico es una irrupción que desestabiliza lo cotidiano. La preocupación que se produce en el lector es entender qué demonios sucede y por qué. Pero de antemano aceptamos las reglas del juego y nos lanzamos a la tarea de interpretación.  No me divierten las lecturas planas y textuales de un escritor tan polisémico como Cortázar (y él escribía para lectores polisémicos). 

Una buena manera de leer a Cortázar, explicábamos en anteriores ocasiones, es intentar ubicar los espacios narrativos dentro del orden cotidiano y el orden fantástico. Suele ocurrir que hay un orden cerrado, algo que se define por su racionalidad, su discurso lógico, a menudo marcado por lo rutinario; y paralelamente hay algo que quiere sustituir ese orden, un elemento que viene a querer imponerse (los ruidos en Casa Tomada; el propio personaje de Carta a una Señorita en París) produciéndose una tensión entre el orden original, establecido y el que lo amenaza.

Los opuestos con los que se juega son lo cerrado/ lo abierto; lo cotidiano/ lo extraño; lo tradicional/ lo insólito; lo rutinario/ lo excepcional; lo ordenado/ lo desordenado; lo controlado/ lo imposible de controlar, lo impulsivo; el día/la noche (o claridad/oscuridad).

Los personajes de sus cuentos van a posicionarse frente al problema del elemento fantástico.  A veces lo aceptan, otras lo rechazan.  Y finalmente, son atravesados por él. De la actitud de los personajes frente al hecho fantástico dependerá la suerte de su destino.

 

Continuidad de los parques.

Mucho se ha hablado sobre este cuento de circularidad perfecta que se incluyó en el libro Final del juego. No vamos a innovar demasiado con lo que tengamos para decir. Es uno de los cuentos más famosos de Cortázar. En mi caso, lo había leído siendo muy niña y fue uno de aquellos cuentos que me impactaron mucho, leídos con esa ingenuidad infantil tan compatible con la lectura.

El orden cerrado es el mundo del protagonista: un hombre de cierta posición económica, bien posicionado, que busca evadirse de la realidad leyendo literatura. Es el tipo de lector que Cortázar no quiere que seamos: lectores pasivos, cómodos.  Pero, como en todo cuento de  Cortázar, hay una grieta que dejará filtrarse un elemento desestabilizador del orden cerrado. En este caso, ese elemento es la fusión de ficciones.

 

 

 

 

 

Me viene a la cabeza El Quijote y su “locura” respecto a los libros de caballería. En Don Quijote también hay una mezcla de ficciones. La vida real es vista desde la óptica de los libros que Don Quijote lee. Claro que la actitud del Ingenioso Hidalgo es bien distinta: Alonso Quijano se fabrica un mundo a partir de tópicos ideales. Él es quien introduce la ficción como realidad. En Continuidad de los parques, el lector es un lector pasivo que no busca implicarse en la obra literaria. Frente a la literatura de tópicos ideales como búsqueda de sentido vital (El Quijote), hay un dejarse llevar por la liviandad del pasatiempo, la evasión total que ofrece el placer hedónico de un cómodo sofá caro.

Como suele pasar, los finales de Cortázar son magistrales: son el golpe final que reordena todo el relato, otorgándole un nuevo significado.  Esto lo logra mediante la alusión (circular, perfecta) de un elemento siempre presente en el relato: el sillón de terciopelo verde.

Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.

 

Preguntas que me surgieron tras la lectura del cuento:

  • ¿Por qué el título? La continuidad revela esa unión entre dos mundos opuestos, que en realidad no lo son tanto y que pueden entenderse (y de hecho, Cortázar así lo entendía) como dos caras de la misma moneda. Lo fantástico no es un mundo aparte de castillos y dragones, sino un mundo instalado en nuestra cotidianeidad. Los parques son el elemento que sirve de nexo entre ambos mundos.
  • ¿Por qué el amante de la novela llega lastimado a su encuentro con la mujer? Quizá se trata de recalcar la existencia de estos bosques (en la novela hay un bosque). Hay toda una serie de elementos en la narración de esta escena de los amantes que evocan un panorama muy oscuro, como de cuento de terror (oscuridad, sangre, puñal, arrollo de serpientes).
  • Otro cuerpo que era necesario destruir” dice el narrador omnisciente. ¿Por qué ese “necesario”? ¿Qué está induciendo la necesidad de asesinar al protagonista del cuento? Yo me pregunto si esto se podría entender de la siguiente manera: es necesario destruir ese lector pasivo, que busca la comodidad de la lectura.
  • ¿Cómo se genera la irrupción de los dos órdenes cortazarianos? Mediante el tiempo y el espacio. El tiempo (los parques y los bosques) y el espacio (tarde/noche) permiten unir los dos relatos (el cuento y la novela que se lee desde el cuento).

 

 

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